Friday, February 6, 2026

He never abandons us....Nunca nos abandona




 God has never stayed silent when His children begin to drift. Across every generation He warns, He teaches, and He sends prophets. When people move away, heaven moves closer. Divine love does not withdraw quietly. It reaches, calls, and invites repentance and return.

Enoch did not see himself as prophet material. He felt slow, inadequate, and unqualified. By his own measure he was not the right candidate. Yet God chose him anyway and promised to go with him. That is the pattern. Divine calling is not built on human confidence. It is built on divine presence. God does not wait for strength before He calls. He calls, and then He gives strength.

Enoch accepted the calling despite his fear and weakness. He moved forward in obedience before he felt ready. As he served and drew closer to God, his faith grew step by step. Revelation followed action. Power followed trust. What began as hesitation became spiritual authority because the Lord was with him.

Through that growing faith, Enoch not only changed himself, he helped transform a people. They learned to walk with God in unity, righteousness, and charity. Their hearts became aligned with heaven. They became so spiritually refined that the Lord did not leave them to remain in a corrupted world. He received them into His glory. They were translated by divine power, a witness that holiness can grow from one willing servant into an entire covenant people.

In these latter days the pattern has not changed. God still calls prophets, and He also calls ordinary disciples with specific missions to fulfill. Sometimes the assignment looks small in the eyes of the world. Teaching a five year old class. Guiding a teenager through confusing years. Sharing a simple testimony that reaches one tired heart on a Sunday. What feels small to us is often sacred to God. The calling is not validated by visibility or applause, but by obedience and presence.

The next time you are asked to serve, take the step. Do not wait until you feel ready or qualified. The greatest prophets had faults and weaknesses. What set them apart was willingness. They said yes before they felt capable.

When you choose to walk with God, something quiet but powerful begins to happen. Your testimony grows through action. Your faith strengthens through obedience. Your desires change. Your heart aligns with His. Most transformation is gradual, not dramatic, and you may not notice it while it is happening. But one day you look back and realize you are not the same person. Service became sanctification. Obedience became joy. And your life was transformed as you walked with God.








Dios nunca ha guardado silencio cuando Sus hijos comienzan a desviarse. A lo largo de cada generación Él advierte, enseña y envía profetas. Cuando las personas se alejan, el cielo se acerca. El amor divino no se retira en silencio. Se extiende, llama e invita al arrepentimiento y al regreso.

Enoc no se veía como material de profeta. Se sentía lento, inadecuado y sin las cualidades necesarias. Según su propia medida, no era el candidato correcto. Sin embargo, Dios lo escogió y le prometió estar con él. Ese es el patrón. El llamamiento divino no se construye sobre la confianza humana, sino sobre la presencia divina. Dios no espera que haya fortaleza antes de llamar. Él llama, y luego da la fortaleza.

Enoc aceptó el llamamiento a pesar de su temor y debilidad. Avanzó en obediencia antes de sentirse listo. A medida que sirvió y se acercó a Dios, su fe creció paso a paso. La revelación siguió a la acción. El poder siguió a la confianza. Lo que comenzó como duda se convirtió en autoridad espiritual porque el Señor estaba con él.

Por medio de esa fe creciente, Enoc no solo cambió él, sino que ayudó a transformar a un pueblo. Aprendieron a caminar con Dios en unidad, rectitud y caridad. Sus corazones se alinearon con el cielo. Llegaron a ser tan espiritualmente refinados que el Señor no permitió que permanecieran en un mundo corrompido. Los recibió en Su gloria. Fueron trasladados por poder divino, un testimonio de que la santidad puede crecer desde un siervo dispuesto hasta un pueblo entero de convenio.

En estos últimos días el patrón no ha cambiado. Dios sigue llamando profetas y también llama a discípulos comunes con misiones específicas que cumplir. A veces la asignación parece pequeña ante los ojos del mundo. Enseñar a un niño en una clase. Guiar a un adolescente en años problemáticos. Compartir un testimonio sencillo que alcance a un corazón cansado en un domingo. Lo que parece pequeño para nosotros es sagrado para Dios. El llamamiento no se valida por la visibilidad ni por el aplauso, sino por la obediencia y la presencia.

La próxima vez que se te pida servir, da el paso. No esperes a sentirte listo o calificado. Los más grandes profetas tuvieron fallas y debilidades. Lo que los distinguió fue su disposición. Dijeron sí antes de sentirse capaces.

Cuando eliges caminar con Dios, algo silencioso pero poderoso comienza a suceder. Tu testimonio crece mediante la acción. Tu fe se fortalece mediante la obediencia. Tus deseos cambian. Tu corazón se alinea con el de Él. La mayor parte de la transformación es gradual, no dramática, y quizá no la notes mientras ocurre. Pero un día mirarás atrás y verás que ya no eres la misma persona. El servicio se volvió santificación. La obediencia se volvió gozo. Y tu vida fue transformada mientras caminabas con Dios.

No comments:

Post a Comment